miércoles, 26 de enero de 2011

LAS CAR EN LA MIRA
Por: Laura Inés Castro Cortés
El  borrador de Decreto del Gobierno Nacional  que de 34 Corporaciones Autónomas Regionales, dejaba sólo  17 y  que distribuía su jurisdicción con base en sus ríos o cuencas hidrográficas y no en su división político-administrativa que tienen actualmente, entre sus más destacadas reformas, estremeció a los diferentes sectores políticos que las han  manejado  como fortín burocrático y maniobras de  corrupción en las diferentes regiones del país. Se supo que una vez  las directivas de las corporaciones a nivel nacional conocieron su contenido,  ejercieron una dura presión sobre el gobierno  para  lograr su total modificación.

La decisión que contenía este borrador de reforma,  debió ser desmentida por el propio   Presidente de la República, quien aclaró que su liquidación no era viable ni legal ni constitucionalmente y que ésta era una de los tantas propuestas que  algunos expertos le han hecho llegar para transformarlas en entidades coherentes con la ley 99 del 93  mediante la cual se creo el Sistema Nacional Ambiental. ¿Cómo se filtraría a la opinión pública?

La ola invernal que azotó al país como consecuencia del fenómeno de La Niña, dejo al descubierto la ineficiencia de  muchas  CAR en el territorio nacional. Millones de  colombianos afrontan el destierro,  la intemperie, el hambre y la miseria, por cuenta de la falta de planeación y ejecución de obras como represas, embalses, diques, instalación de compuertas, desviaciones de cauces y drenajes, entre otras actividades mínimas por parte de las CAR. Así mismo fue necesario declarar el Estado de Emergencia Económica Social y Ecológica en todo el territorio nacional. Solamente en el Tolima se cuentan 43 mil afectados por la ola invernal y se habla que la recuperación económica y social alcanzaría los 70 millones de pesos.

Finalmente el Decreto 141 del 21 de  enero/11,  emitido por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, reforma las CAR  y fusiona cinco corporaciones y crea dos nuevas:  La Corporación Autónoma Regional de la Cuenta del río Magdalena CAR Bajo Magdalena y la  Corporación Autónoma Regional de la Depresión Momposina CAR-Momposina. Igualmente  modifica los Consejos Directivos, acaba la Asamblea que está conformada por los alcaldes de cada jurisdicción y  concentra el nombramiento de los directores regionales en el Presidente de la República

Así las cosas, queda en el aire la sensación de que se improvisó. Que la presión sobre el Gobierno dio sus resultados. Pero coincido con los expertos en materia ambiental que lo primero que debe hacer el Presidente es revivir el Ministerio del Medio Ambiente, como máxima autoridad para unas entidades que no aplican  pulcro  manejo a  1.3 billones de pesos que conforman sus presupuestos  y donde los caciques políticos   tienen especial injerencia, ponen y quitan contratistas.
En Ibagué los “dueños políticos” de la Corporación Autónoma, tienen empresas constructoras que   adelantan proyectos urbanísticos en zonas donde las obras alteran notoriamente  la normalidad y el equilibrio ambiental del sector. Ellos obtienen sus licencias ambiéntales con mayor facilidad.  

Pero lo que si queda claro con el nuevo Decreto es que las CAR ya no serán tan autónomas, ni financiera ni administrativamente. En lo que concierne al  Tolima, no ayuda el enfrenamiento entre su directora y el Gobernador, a quien ella señala de “no asistir a los consejos directivos,  y que cuando Cortolima lo ha necesitado, nunca ha estado presente”.  Entre bomberos no se pisan las mangueras. Ese estilo de indirectas que van y vienen no ayuda a un proceso que debe hacerse de la mano y en equipo de trabajo. El Gobernador debe asistir y ejercer  vocería en el seno del Consejo Directivo, sin importar las diferencias políticas con la directora. 

El IDEAM pronostica que los fenómenos de lluvias intensas que dejan   los suelos húmedos  y  que provocan deslizamientos y crecientes súbitas en las cuencas de ríos y quebradas, se extenderán hasta el segundo semestre del 2011 y empatarían nuevamente con el segundo semestre de lluvias. Quiera Dios la situación no vaya a ser más crítica.

Por ahora esperar la utilidad del decreto para conjurar la crisis humanitaria, social, económica y ambiental que afronta el país y que la Corte Constitucional declare si dicha reforma se ajusta o no  a la Constitución y a las leyes en esa materia. 

viernes, 14 de enero de 2011

INNOVAR O MORIR

Innovación es la palabra mágica del siglo xxi.  Innovar es sorprender, romper paradigmas y esquemas, generar opciones, mostrar que el cerebro humano no tiene límites a la hora de proponer cosas nuevas y frescas. Pero aplicarlo no es sencillo, cuando poco o nada nos agrada el cambio. Mejor aferrarse al viejo refrán “prefiero conocido, que nuevo por conocer”. Queremos que todo se haga como siempre se ha hecho, porque no es necesario cambiarlas ni agregarle ingredientes que las puedan hacer más atractivas y vistosas. Para este caso específico me voy a referir a eventos de tradición  en Ibagué que poco o nada se les ve la innovación.

Marzo. Concurso Nacional de Duetos “Príncipes de la Canción”, Fundación de la Música Colombiana, liderada por Doris Morera  quien lleva varios años asumiendo la realización de este evento. En lo que respecta al contenido mismo del festival, no entiendo porque los compositores e intérpretes, no se arriesgan innovando en la música colombiana, agregar o adicionar sonidos o instrumentos,  inspirar a los nuevos talentos para que se atrevan a mostrarle al público inventos en nuestra   música, que conforme lo pregona el maestro Rodrigo Silva, nadie oye, porque nadie compra y se vuelve un círculo vicioso. También juega papel fundamental quien diseña la convocatoria. En el Tolima hay mucho talento musical por descubrir y a lo mejor proponen nuevas alternativas que puedan llegar a enriquecer  y modificar la música colombiana y que Ibagué  sea el epicentro de esa transformación. Cada versión de ganadores, debe dejar a parte de un dueto ganador, una propuesta nueva que le haya apostado a la innovación al género de la música colombiana.

Se innove en la manera de negociar  y concertar con los  medios de comunicación todo lo que significa la información y divulgación. En sus inicios se aceptaba que las negociaciones se dieran en canje pleno,  pero con un evento que ya es Patrimonio Cultural y Artístico de la Nación,  que cuenta con el apoyo oficial  y económico del Ministerio de Cultura, la Gobernación del Tolima, la Alcaldía de Ibagué y la inversión publicitaria de grandes anunciantes, como Cemex, Petrobrás, Anglo Gold Ashinti entre otros, justo sería que todos los actores que forman parte de su proceso de posicionamiento, promoción  y conocimiento para la comunidad,  también recibieran alguna compensación en pesos. Desde que el festival se inicio, es el mismo tratamiento con los medios. Al menos así fue durante los doce (12) años que estuve en la gerencia de  7 días y ahora los cuatro (4) en Ondas de Ibagué. Unos haciendo patria y otros negocios. No aguanta.

Tampoco aguanta la contaminación visual en que se convierten los pendones de los patrocinadores  al concurso, que se cuelgan en los postes que están sobre la avenida quinta, pero que duran todo un año hasta que se caen de sucios y acabados. Eso afea la ciudad.

Llega Junio. Festival Folclórico. Evento con dos cabezas. El director de la Corporación Festival Folclórico y el Alcalde de turno, que se niega a aceptar que poco o nada puede influir en su desarrollo. El festival también se volvió un negocio que debe ser rentable y ya lo ha sido porque se pudo comprar una sede. Pero hablemos del tema de la innovación que es el que nos ocupa.

Ojala sus organizadores pensaran más en los valores culturales esenciales en este tipo de eventos. Lastimosamente sólo se reduce a unos desfiles deslucidos, reinas no muy reinas. Cabalgata con caballos cuyos jinetes,  unos de mucho reconocimiento para la opinión pública,   se pasean por la avenida quinta en avanzado estado de alicoramiento y lo más insólito, la policía custodiándolos, en vez de sancionarnos por montar una bestia en plena vía pública, atentando contra los miles de transeúntes que están observando el evento que se programa a una determinada hora y comienza tres o cuatro horas después, en clara muestra de desorganización y escasa planeación.

Una innovación o mejor copia, debe ser la de la instalación en lugares estratégicos de la ciudad de los baños públicos, para que en los espacios abiertos  en que se enmarcan los eventos del festival, no parezcan orinales públicos donde nadie soporta sus malos olores.

Innovar o revivir los tablados populares con orquestas de gran reconocimiento, donde la gente encuentre un rato de esparcimiento y diversión. Que antes de la rumba, los asistentes se deleiten con un concierto de música colombiana, interpretada por los nuevos talentos de ese género.

Innovar o copiar un pueblito tolimense, para aglutinar todas esas parrillas ambulantes que incomodan tanto en la calle y organizar allí un verdadero centro gastronómico de nuestra región. Por esos días la ciudad se vuelve una sola chimenea.

Innovar y transformar son las opciones que tienen estos dos eventos que en Ibagué, se muestran como la manera  más clara de cimentar la vocación turística, musical y artística de la capital musical de Colombia.

jueves, 6 de enero de 2011

Ansias de reconocimiento                                                       
Alguien tendrá que encontrar la fórmula para calmar las ansias de grandeza y poder que adquieren nuestros gobernantes. En el Tolima vemos como buscan y alcanzan condecoraciones por su desempeño. ¿No es para eso que los elegimos? Para que hagan su trabajo, para que cumplan sus compromisos y promesas de campaña y para eso el Estado les suministra garantías de: infraestructura física, talento humano, recursos naturales y económicos y finalmente un sueldo como compensación a ese empleo que alcanzan.

En el Tolima, el gobernador ha recibido más de dos condecoraciones de manos de Alcaldes y también tiene reconocimiento como uno los mejores del país. A su vez el alcalde de Ibagué anuncia en sus boletines de prensa que fue escogido como uno de los mejores alcaldes del territorio nacional.

Ahora bien, la exaltación y el reconocimiento deben ser directamente proporcionales al progreso, al desarrollo y mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de un municipio o departamento. Ibagué no muestra signos de recuperación en el tema de empleo, su malla vial dista mucho de ser una de las mejores en Colombia. El premio a la segunda ciudad con el mejor clima para los negocios, no es coherente con segundo lugar de desempleo que muestran las últimas estadísticas del DANE. La educación, la salud y la vivienda no son ejemplo nacional por sus elevados estándares de calidad.

El departamento del Tolima por pocos puntos se nivela con el departamento del Choco en pobreza y miseria. ¿Entonces cómo pueden calificarse esos alborotos de exaltaciones y condecoraciones? Yo los veo como una forma de manipulación y preparación de  terreno político.

Ahora para completar,  al final de año los medios de comunicación tanto del nivel nacional, como departamental y local, se dedican a darle bombo a todos sus seguidores, realizando sondeos y encuestas de opinión,  para que finalmente  destaquen a los mandatarios  como los personajes del año. Causa curiosidad, la tarea que hacen algunos líderes comunales ponderando y exagerando el agradecimiento por las inversiones hechas en determinado lugar,  como si los recursos empleados para dicha actividad salieran del bolsillo del mandatario.

No comparto  estas prácticas. Los gobernantes están por fuera de ese concurso. Las  razones las expuse al comienzo de este escrito. Es personaje quién cumple con una actividad intelectual, social, ambiental, económica, cultural, deportiva, pedagógica o trabajo  especial, en circunstancias adversas y difíciles, cuando se obtienen logros que ameritan  exaltación y reconocimiento fuera de lo común, porque resalta los valores y el talento de todo un pueblo o región. Porque  impactan positivamente en un determinado entorno.  Por eso, los gobernantes con sus votos y elección popular ya son personajes fuera de cualquier encuesta o sondeo. Durante todo el año son el centro de la noticia, por lo que dicen, no dicen, hacen o  dejan de hacer.

Sería bueno darnos a la  tarea de buscar los verdaderos personajes en las diferentes  áreas y disciplinas del quehacer cotidiano. El Tolima tiene  personas que por su talento y desempeño pasarían sobrados la prueba.  Ahí está la misión rescatarlos y descubrirlos para cambiar el paisaje de los mismos.