miércoles, 22 de diciembre de 2010

LA MENDICIDAD INFANTIL EN LOS SEMAFOROS


Hablan los medios de comunicación sobre las  acciones que pretende implementar el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, a propósito de la mendicidad infantil en los semáforos de todo el país. La noticia se da por la visita de la Directora Nacional del Instituto, que le tocó enfrentar la problemática en un semáforo en la ciudad de Cali,  donde encontró varios menores pidiendo limosna. En Ibagué estas imágenes se volvieron  paisaje.

Recoge el corazón ver los niñas y los niños indígenas, con sus figuritas menudas de la desnutrición, su mirada triste y lánguida, sus píes descalzos y  callosos. Su ropita sucia y maloliente, arriesgando sus vidas al cruzar las calles en  busca de una moneda. Sentados o acostados en los  ándenes, esperando la caridad de los transeúntes y conductores que por allí pasan. A medio día apiñados en las calles, pidiendo sobras en los restaurantes en condiciones infrahumanas.

Es común ver a un grupo de desplazados, con carteles hechos a mano con la leyenda “somos desplazados, ayúdenos”. Cuando el señor se para a pedir, uno mira para el separador de la vía y a escasos metros está, quien supuestamente debe ser su esposa o compañera, con dos o tres niños que esperan la solidaridad de los conductores que por la vía transitan. Por estos día vemos a un señor que se cruza a los semáforos con un bulto en los brazos en lo que parece un bebecito. Para ellos esa es una forma de sensibilizar a los que por allí pasan.

Frente a este cuadro yo he reaccionado, preguntándole al señor por qué arriesga la vida del niño, la señora que escucha mi comentario me mira rayado y cuando vuelvo a pasar en mi vehículo por ese lugar, hacen como sino me vieran. Cuando uno comenta con los amigos y conocidos la situación, recibe testimonios como el de la señora que le dice al niño “qué haces a esta hora pidiendo limosna, dónde están tus papás y el niño responde: a usted que le importa vieja hp”. Ese menor ya está amoldado y parece gustarle ese mundo de aventura y bullicio en la que se convierte su día a día.

En el semáforo de la quince con quinta, se ubican unos niños de siete u ocho años, con la disculpa de vender chicles a cien pesos la cajita. Pero cuando usted no le compra, entonces le piden una monedita.

El Bienestar Familiar y la Administración Municipal deben adelantar campañas verdaderamente agresivas, con funcionarios recorriendo las principales vías de la ciudad, y en los lugares  donde exactamente toman asiento los desplazados, mendigos, indígenas y desechables, donde se cuenta más de un centenar de menores, inducidos al negocio de la mendicidad. Este no es un tema de campaña o de aspaviento por unos días. Esta debe ser un programa específico del Instituto para erradicar en los adultos estas malas prácticas que causan tanto daño en la población infantil vulnerable a todos los vicios que da la calle.

Tampoco es un secreto, que existen bandas organizadas de mendicidad que reclutan personal  y distribuyen  mendigos de todas las edades en la mañana  y en sitios estratégicos de la ciudad, en la tarde los  recogen para cuantificar los ingresos del día, en un negocio que  supera los ingresos de personas informales, formales y hasta de profesionales.
 
Si el Instituto Colombiano hiciera más trabajo de campo, conocería de primera mano una situación que es visible para los ibaguereños y que hasta se vuelve costumbre pasar e ignorar una problemática social, de la cual no podemos sustraernos y actuar como sujetos pasivos.

Debe procurarse que exista que un censo de todas las personas que se dedican a esta actividad, para conocer su origen, su destino y ante todo cuál es su domicilio y verdaderas necesidades. Pero lo más importante rescatar a los niños y niñas de este flagelo que termina acabando con sus sueños de infancia y su futuro de adultos, en una sociedad que los quiere realizados, educados y productivos.

lunes, 6 de diciembre de 2010

NI PASQUÍN, NI ANÓNIMO
Por: Laura Inés Castro Cortés
La guerra contra la corrupción está de moda -ojala nunca pasara-. Por eso la Presidencia de la República sensibiliza  a los colombianos a través de los canales de la televisión nacional, de las terribles  consecuencias económicas, sociales y culturales de este mal, y nos invita a denunciarla.

Por estos días circula en Internet un documento que se titula “Organigrama de la corrupción en Ibagué”. Para mí,  ni es  un anónimo, ni es un de pasquín, porque no tiene las características esenciales de cada uno de ellos. Recordemos que en el primero se ofende a alguien y en el segundo se crítica a las instituciones. En este se DENUNCIA, así de su contenido que puede alcanzar las tres páginas, únicamente el 20% sea verdad, ahí ya hay oficio para los entes investigadores.

Este documento fue un trabajo en equipo. Tiene mucha información detallada que difícilmente puede ser precisada por una sola persona. Conocen bien los procesos y procedimientos internos. Parecería una comité de diferentes áreas de la Administración Municipal, dónde cada quién aportaba lo suyo. Está en la mente de los autores hace rato, porque consolidar cifras, precisar nombres,  cargos, funciones, delegaciones, formas de negociación, contenido de contratos entre otros, no es tarea de un día. Este equipo tiene una red de observación dentro de la Administración local.

Si la Procuraduríala Contraloría o la Fiscalía, se dieran a la tarea de ahondar en cada uno de los hechos, actuaciones y situaciones que allí se plantean, se llevaría su tiempo para tipificar o configurar las diferentes conductas  desarrolladas por los actores mencionados. Sugieren los autores del documento que se haga el  cruce con la DIAN del Modelo Único de Ingreso Servicio y Control automatizado “MUISCA”, porque el cruce de los datos suministrados por los sectores de la banca, el comercio, las notarias, las bolsas y las secretarías de tránsito, muy seguramente arrojarán indicios que ameriten una  investigación preliminar. Esa es una propuesta de alguien con buenos conocimientos contables y financieros.

Los noticieros de la ciudad no hicieron eco del mismo, pues los más amigos y mejores contratistas decidieron descalificarlo, pues según ellos tiene muchas inconsistencias e incoherencias.

Como al final del documento se propone enviar a todos los amigos, yo mejor lo envío a la Presidencia  buzon1@presidencia.gov.co, para que dentro del programa contra la corrupción se traslade a los organismos competentes y sean ellos, quienes digan la última palabra.