UN MAL SIN REMEDIO
Satanizadas están las relaciones del Estado con los contratistas. En un país tan centralista como éste, viene bien el ejemplo de comenzar a destapar desde la capital, lo turbio en la contratación de obras en la administración de Samuel Moreno, que según el ex candidato Gustavo Petro, violó los principios del Polo Democrático de cero corrupción.Si por la capital llueve por el resto del país no escampa. En tema de contratación, Miguel Nule, rompió el código de silencio que mantienen los que celebran contratos con el Estado. Aquellos que van a un despacho que tiene otro despachito y donde se negocian todos los ítems de la contratación, incluido el de las comisiones.
Advierte el ex candidato Gustavo Petro, al entregar a la Corte Suprema de Justicia el documento de 97 páginas en el que menciona las presuntas irregularidades en la contratación de obras en Bogotá “el caso de la ciudad es una señal de alerta por lo que podría estar pasando en el resto del país”. Claro que es peor en el resto de ciudades. Lo que pasa es que nadie abre la boca donde toca, solo se escuchan comentarios subidos de tono, como por ejemplo que la oficina de contratos de la gobernación del Tolima está en la plaza de la 28. Se dice a soto voche que se manejan cuentas en paraísos fiscales en el exterior, las malas lenguas hablan de Panamá y Miami.
Por los lados de la Alcaldía de Ibagué el panorama no es mejor, porque los calumniadores comentan que el alcalde ya tiene recursos suficientes para comprar apartamentos fuera de la ciudad y los más perversos dicen que en asocio con una hermana, construirán una clínica en Bogotá. Una cosa es la sabiduría popular y otra la inventiva popular, que definitivamente no tienen límites. Que más quisiera uno que todo fuera producto de mentes maquiavélicas y perversas, porque los tolimenses no merecemos sumarle a nuestro atraso social y económico, costumbres y actos de corrupción por parte de sus gobernantes y colaboradores.
En este país casi nadie denuncia. Poco se investiga y mucho se precluye. Las contralorías, las procuradurías, las fiscalías y todas las ías, poco o nada hacen por investigar y destapar casos como éste, que se conoce porque el empresario Miguel Nule, sabe Dios porque motivos decide contar –para los afectados inventar- que se pidió comisión para el hermano del alcalde de Bogotá y a la vez para el contralor del Distrito. Generalmente en estos casos vienen reacciones como las que denuncia Gustavo Pedro, que ya fue amenazado por los Moreno Rojas que como sea, lo llevaran a la cárcel. Todo por atreverse a denunciar.
Definitivamente se requiere valentía y coraje para denunciar, cuando nuestra democracia es de bolsillo y de estómago. Es de mala educación hablar con los bolsillos llenos o las cuentas bancarias con saldo en negro. Lo último que se pierde es la esperanza de poder elegir gobernantes pulcros e inmaculados, de quienes nadie, se atreva a hacer un comentario venenoso o malintencionado de cómo manejan los recursos públicos, que para los honestos son sagrados.
Pero mientras no se presente una denuncia ante las instancias respectivas y se surta un debido proceso frente a estas situaciones, seguiremos pensando que estamos gobernados por hombres probos y honestos, que descienden de familias con valores y principios, que juraron gobernar y administrar acatando la Constitución y las leyes. Quiera Dios que así sea.
