MÁS DE LO MISMO
Quien aspire a gobernar un departamento o un municipio, debe ser más que un(a) simple ciudadano(a) que ha tomado la decisión de ser candidato(a) porque un puñado de amigos se lo ha pedido. En tiempos de crisis y tanta convulsión se necesitan hombres o mujeres con mayor preparación, experiencia y ante todo con una clara visión de lo que realmente debe ser una ciudad o un departamento en el tema del talento y desarrollo humano. Tristemente no se escuchan propuestas de modernización de la educación, investigación científica y tecnológica, como temas esenciales para optimizar un proceso de desarrollo y despejar caminos para la competitividad. Algunos dirán que esos temas son técnicos y que a los políticos no les interesa. Ahí está el problema, por eso el siglo XXI requiere personajes de otro talante. Algo así como la combinación perfecta entre político-intelectual-investigador y administrador, que pueda rodearse de un excelente equipo de asesores que aporten y controviertan propuestas y políticas de un gobierno y administración diferente y alternativa. Pensando de adentro hacía afuera, qué papel puede jugar la región en la transformación del país.Quisiera escuchar candidatos con datos y proyecciones estadísticas de niveles de pobreza y analfabetismo. Pero lastimosamente, se siente que están más concentrados en un proyecto de vida personal, que en un propósito colectivo. En definitiva se perciben livianos y gaseosos en temas vitales de progreso y desarrollo que nos rescaten del atraso socioeconómico en que vivimos. Se sabe que una de las características esenciales hacia la excelencia es el inconformismo. Pero nos ocurre todo lo contrario. Somos conformistas a morir.
Los candidatos centran sus propuestas o iniciativas en lo que mejor conocen o saben hacer. Algunos consideran que Ibagué puede llegar a ser una metrópoli, con grandes avenidas, circunvalares, puentes y fuentes entre otras transformaciones en su infraestructura. Otros se atreven a decir que Ibagué es turística y educativa. Hablan por lo que observan. Pero no han profundizado en lo que realmente es y debe ser la ciudad.
Deberían las universidades de la región, ofrecer un postgrado a todos los que aspiran a gobernar, para que a través del conocimiento, la educación y la pedagogía conozcan políticas que contribuyan a superar la pobreza, la injusticia, la violencia, la intolerancia y la discriminación. Además que interioricen mandamientos contra la maldita corrupción que tanto lesiona los verdaderos propósitos de una gestión.
Tomar conciencia que dentro de los principios de gerencia moderna, nada más valioso que la inteligencia colectiva. Por eso los aspirantes a la gobernación y a la alcaldía, deben pensar que en caso de llevar al poder, pueden hacer unidad con las mejores propuestas de quienes fueron sus opositores y que sirvan a la región o a la ciudad, haciendo caso omiso a los intereses de los partidos, que generalmente poco o nada coinciden con los de los ciudadanos, que ansiosos esperamos una verdadera transformación, pero cada que llega una nueva elección vemos que es más de lo mismo. Muy triste.