martes, 2 de noviembre de 2010

PERFILES HUMANOS

La tragedia en Arauca  de  Yenni Narvei de  14 años, Yimmy Ferney de 9 años y Yefferson Jhoan Torres Jaimes de 6 años, hermanitos, ella abusada sexualmente, todos torturados y finalmente degollados y enterrados en una fosa común, es una noticia que estremeció al más país entero ¿Qué le debían a los asesinos? ¿Qué información ocultaban? ¿Qué vieron? ¿Qué podían contar? ¿Qué querían los asesinos en verdad con este atroz y horrendo crimen? Confieso que no he perdido mi capacidad de asombro y lloré al conocer los pormenores de un triple asesinato, que deja ver la crueldad y sangre fría de quienes lo cometieron. 

Las investigaciones preliminares dejan ver que los responsables de este doloroso hecho podrían ser varios de los 60 hombres que conforman dos batallones que operaban muy cerca del lugar donde se desarrollaron los hechos. En unas primeras pruebas se encontraron rastros de sangre de los morrales de los militares y en el análisis del cuerpo de la niña, sus uñas mostraron partículas de carne humana. Algunos militares, presentan rasguños en sus brazos que aún no pueden explicar.

La contundencia de los hechos presentados por la Procuraduría y la Fiscalía ante los altos mandos militares, aceleraron la decisión de retirar del servicio activo a los oficiales que tenían bajo su mando las tropas, por considerar que hubo fallas en el ejercicio del mando y del control de las tropas.

Ahora bien,  si la consigna de las fuerzas militares es la de no permitir o tolerar violaciones de derechos humanos en Colombia, van a tener que comenzar con modificar y mejorar sus prácticas de reclutamiento para incorporar a la vida militar a muchos jóvenes  colombianos que no cumplen, aparte de las exigencias físicas,  con los requisitos psíquicos y psicológicos para salvaguardar la vida y honra de sus compatriotas. En el caso que  nos ocupa deja ver que una sola persona, no era capaz de dominar  a los tres menores, y que el resultado fue un trabajo en equipo, porque todos querían el mismo resultado. Violar la niña y callar a los hermanitos. No importaba  cómo.

Ante el país, no es suficiente el retiro de los oficiales y suboficiales que estaban al mando de las tropas, muy posiblemente ante el vertiginoso correr de los hechos, los culpables van a terminar confesando con descaro y cinismo cómo fue que asesinaron a los tres hermanitos. Vendrán las condenas y todo concluye.

Repito, las fuerzas militares de nuestro país deben recurrir a mecanismos de selección  idóneos, calificados, técnicos y sofisticados. La práctica del camión recogiendo lo peorcito de una sociedad,  o las convocatorias abiertas en los coliseos de las ciudades,  buscando gente a cómo de lugar, para  convertirlos en soldados, no puede dar el mejor resultado. En estas incorporaciones está primando la cantidad, más no la calidad. En el rubro del presupuesto debe haber disponibilidad para invertir en ese ser humano que será el encargado de velar por la vida, integridad y seguridad de los colombianos.

Deben existir perfiles y estudios  idóneos, que permitan establecer con un alto grado de certeza, que  el joven reclutado  es apto  para desempeñarse como miembro activo de las fuerzas militares. Estudios preparados, como por ejemplo el de la psicología experimental; leyes que rigen el comportamiento humano,  la psicofisiología; desarrollo del niño,  la psicología genética; comportamientos humanos en lo individual y su relación con el sistema nervioso, la  psicolingüistica, neurolengüistica;  cualidades individuales comparadas, la psicología diferencial; comportamientos en grupo y por último la psicología clínica; en mi concepto la más importante porque permite investigar a profundidad al individuo, considerado como una singularidad y que se basa en el modelo del psicoanálisis. Todos estos estudios deben ser aplicados por calificados y reconocidos profesionales y que serán  posteriores  a la visita domiciliaria, a la entrevista con sus padres y familiares, al conocimiento de su entono social, cultural y afectivo. De esta manera lograr  rasgos que muestren algún matiz de su mente asesina, de su sangre fría y  de su  capacidad para camuflarse como hombre de bien en las filas militares. En los llamados remisos debe primar  una causa síquica o sicológica, ante una  deficiencia física, que a la larga puede ser superada.

A diario el país se  estremece país  con  las macabras prácticas   de los falsos positivos, que se conocen por el avance y penetración de los medios de comunicación, pero que no son nuevas, son una vieja modalidad dentro de las fuerzas militares. Se estremeció el Tolima con  el asesinato de Erika Generis a manos de su esposo el Coronel de la Policía –hoy retirado- Joaquín Enrique Aldana Ortiz, quien dio muestras de ser todo un profesional para descuartizar. Hace ya varios años en Cajamarca con la muerte de varios campesinos, entre ellos un bebé a manos de soldados, supuestamente por un error y apenas hace 15 días, lo ocurrido en Arauca con estos tres menores. Más que el retiro activo de los mandos militares, la solución apunta por otro lado, de lo contrario es visible el desprestigio de nuestras fuerzas militares y notoria nuestra vergüenza ante el mundo, por estos delitos de lesa humanidad que empañan el buen nombre de Colombia.