QUIETO PERO EXPLOSIVO
Por: Laura Inés Castro Cortés
Hace más de dos años Néstor Jaime Ocampo Giraldo, reconocido ambientalista y Presidente de Por estos días, circula en Internet el artículo escrito por Néstor Jaime, pero aparece con una nota antepuesta que dice: “El volcán Machín tiene dos maneras de hacer erupción. Una interna y la otra externa. Con la primera se afectaría la falla de San Andrés provocando un terremoto que acabaría con medio país. La segunda que entrega dos rutas: hacia Armenia llegando por ese lado hasta Neiva y la otra por Ibagué hasta el Espinal, zonas que serían borradas de la geografía nacional”
Andrés Hurtado destacado y estudioso ambientalista y columnista del diario El Tiempo, escribió la semana pasada sobre el Machín, y me imagino que la soportó con el artículo de Néstor Jaime, mencionó y alertó sobre las posibles formas de erupción del volcán Machín, es decir sobre el terremoto que partiría a Colombia en dos y la posibilidad de la desaparición de Armenia, Ibagué y el Espinal.
Conversé con el Presidente de la Fundación Cosmos , Néstor Jaime Ocampo Marín, para indagar sobre la veracidad de su artículo. Me explico que la nota antepuesta es una ociosidad de los navegantes en la red y que ese era un comentario lejano a la verdad. Que en próximos días se pronunciará con otro artículo y me anunció que con ese levantará ampolla. Se mostró extrañado que el señor Andrés Hurtado diera credibilidad a los comentarios y utilizara su columna semanal en el diario más influyente del país, para hacerle creer a sus lectores una catástrofe de tales dimensiones.
Estas situaciones deben servir para que los gobiernos central, departamental y local, consoliden una política sería y efectiva de comunicación de cuáles son los verdaderos alcances en caso de presentarse una erupción del volcán Machín. En las páginas en Internet del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres e INGEOMINAS, se maneja y entrega importante información que debe socializarse más allá de las áreas de influencia del volcán, porque allí se mencionan como zonas de alto riesgo, la parte occidental de Ibagué, los ríos Toche, Coello, Bermellón y Anaime. Las poblaciones de Toche, Tapias y Coello, la cabecera municipal de Cajamarca y el centro poblado de Anaime. Igualmente se menciona el tramo de la Línea que es encuentra paralela al río Coello. Aseguran los estudios que se afectaría por lo menos a un millón de personas de los departamentos de Quindío, Cundinamarca, Valle y Tolima.
Un volcán que pasa de 12 microsismos en el 2000 a 4158 en el 2008, debe generar bastante preocupación en todos los niveles. Lo ocurrido hace cinco lustros con la avalancha del Volcán Nevado del Ruiz debe dejarnos alguna experiencia. Suficiente tragedia tendría Ibagué con una avalancha de damnificados de la zona de influencia del Machín, que guardadas proporciones sería lo mismo que le ocurrió a las poblaciones cercanas a Armero. Otra catástrofe sería una afectación severa en el tramo de la Línea. El centro del país quedaría incomunicado con el occidente y desastrosas serían las consecuencias sociales, económicas y ambientales.
A grandes males, grandes remedios. Ya se debería estar pensando en la reubicación de la cabecera municipal de Cajamarca, los centros poblados de Toche, Tapias, Anaime, Coello. La pregunta del millón ¿se debe continuar con la mega obra del túnel en la Línea ?
El Volcán Machín puede sorprender ingratamente a Colombia, al igual que lo hizo el Volcán Nevado del Ruiz en noviembre de 1985 con más de 20 mil muertos. Se conmemoraron 25 años de una tragedia sobre la que había suficiente e ilustrada información de su ocurrencia, imposible saber el día y la hora, pero que si se hubiera contado con una visión responsable, realista y sensata de los fenómenos naturales por parte de los líderes y los gobernantes de entonces, se habría podido evitar con la evacuación de Armero, por lo menos dos o tres años antes, porque se entiende que no es una tarea fácil desarraigar los habitantes de su domicilio, lugares de afecto y vida cotidiana. Lastimosamente los intereses políticos y económicos que estás decisiones entrañan, no permiten que se lleven a los comités o mesas de trabajo para analizarlas y discutirlas con la responsabilidad y seriedad que ameritan, en el entendido que es mejor la precaución y la prevención, evitando miles de muertos, que la improvisación y la desorientación a la hora de afrontar y enfrentar una tragedia.
