Hay que reconocer que la medida adoptada por la Alcaldía como el Día de la Bicicleta fue un total fracaso. Pero para las bicicletas. Porque no se vieron muchas, ni hubo exhibición como lo anunció un boletín del Grupo de Recreación y Deporte. Pero fue un total éxito para el medio ambiente. Los ibaguereños pudimos sentir y vivir contaminación ambiental y auditiva. Una ciudad como en domingo a las 7 de la mañana. Tranquila y despejada. Los conductores de los 12 mil vehículos particulares, no supieron de la caída de la medida ni escucharon al Alcalde explicar que no habría sanciones y que finalmente podrían circular con su automotor sin restricción alguna..
Le fue tan bien al medio ambiente, que ni siquiera las cinco caravanas de ciclistas anunciadas para este día funcionaron. No se contaban 50 bicicletas al final de las cacareadas caravanas que se encontraron sobre las 8:30 de la mañana frente a la sede de la Alcaldía Municipal. Ahí si puedo decir que hubo contaminación auditiva. Unos locutores gritando, rifando y celebrando yo nos sé qué. También escuché al Renegado lanzando vivas para el primer mandatario local.
De estos ejercicios, cada quien tiene su óptica. Los dueños de parqueaderos se quejarán por las pérdidas en sus negocios, El comercio en general sentirá la sensible disminución de compradores. Ilusionados los taxistas esperaron su agosto, pues para ellos no hubo restricción del pico y placa, pero tampoco se dio. Porque muchos decidieron quedarse en casa. Las busetas ven estas medidas una esperanzadora recuperación, pues generalmente circulan como ánimas, estorbando por las pocas calles y avenidas que tiene Ibagué, Los que tienen bicicleta a salen con el temor de ser atropellados por un vehículo, pues la ciudad carece de ciclo rutas, y por las declaraciones del Alcalde están lejos de ser construidas. Los usuarios de buses, busetas y colectivos no vieron diferencia. Los más despistados se sintieron en día festivo.
Debemos tomar conciencia que por los altos grados de contaminación que afrontamos, es urgente y necesario implementar esta clase de medidas, pero eso sí, deben ser planeadas, organizadas y socializadas con los diferentes actores para que se cumplan los objetivos propuestos, de lo contrario las personas que ven afectados sus intereses económicos y personales, no podrán sopesar los beneficios.
También queda claro que levantada la medida de pico y placa para el servicio de transporte público, la ciudad no tiene ningún problema de movilización, porque nuestro problema es de vías, no de vehículos. Alguien dijo, estas jornadas deberían ser bimestrales. Estoy de acuerdo, pero con mucha pedagogía y socialización, porque este no fue el día de la bicicleta sino el día sin carro particular.
Que tal señor Alcalde, dos meses antes de adoptar la medida, una gran campaña con los fabricantes y comercializadores de bicicletas, con las grandes superficies y almacenes de cadena, de manera que un buen número de ciudadanos se hagan a la suya y para el día de la bicicleta, salgan al trabajo, a hacer deporte, a sus diligencias y demás actividades en su propia bicicleta.
Finalmente el propósito del Alcalde se cumplió en buena medida, le hicimos un favor al medio ambiente.